lunes, 9 de enero de 2017

Desierto

Nueva y no ultima revisitacion el problema enquistado de la frontera  mexicana con EEUU. Esta vez en manos del hijo de Alfonso Cuaron, Jonas (año uña). Una expedición de espaldas mojadas es conducida por un tal Moises y controlada por un loco racista. El propio desierto es otro protagonista en un film hecho a la medida de Gael Gracia Bernal y no tanto de Jeffrey Dean Morgan  o A. Hidalgo. Se agradece la brevedad del sediento y árido film con un problema de compleja solución, Arropado en la producción por su padre, plantea una historia de supervivencia con un doble enfrentamiento, el del hombre contra el paisaje desértico y el del hombre contra el hombre que gira alrededor de una caza humana sin sentido alguno, y si lo tiene, es patriotismo entendido como fanatismo. La película tuvo un parón en junio porque el otro personaje principal, el catódico, D. Morgan, podría entrar en el gabinete del inminente nuevo presidente de la nación.
Todavía hay tipos solitarios, violentos y sádicos, racistas a los que enervan los mexicanos. que en vez de contentarse con levantar muros en la frontera entre los dos países, prefiere salir de caza con su perro y disparar contra los inmigrantes. El espectador ilustrado puede reconocer, huellas de  Ernest B. Schoedsack , de Joseph Losey, o incluso de Antonio Isasi Isasmendi. Sea por el paron o la reiteracion del guión, el relato va reduciéndose poco a poco al enfrentamiento entre los personajes de Morgan y Bernal, dejando de lado los contextos e ideologias de cada uno y sus tipologías. Queda pero la caza del hombre por el hombre y la relación entre los humanos y el paisaje. El desierto,  opresivo, permanece como tercer ángulo de un triángulo mortal.

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