lunes, 23 de julio de 2018

happy end

Recibo con recelo este ultimo film de Haneke al que la intelectualidad. Idolatra convirtiendola en la película cool de la semana. Veamos porque. No ha bajado su nivel de tremendismo. Fuerza a los interpretes hasta lo inimaginable. Y la capacidad que tiene de sacar lo peor del fondo del alma de una familia. Su agresividad es cruel y peor aun cuando intenta disimularla con bromas. Su cine molesta y mientras la camara hace una autopsia de cada personaje, todo indica que su cancion inicia el declive de su carrera como no sorprenda,   que puede, con un cambio de estilo o de guion. Cannes "advirtio" al director austriaco de 76 años de este proceso personal de regresion artistica. El suicidio y el asesinato siguen siendo los sentimientos abanderados de sus obras, cinco años despues de "Amor". Una familia de la alta burguesía de Calais que vive completamente ajena al problema de los refugiados que les rodea y que parece no conocer ni como va eso del amor. Entre sus miembros, a cada cual más peculiar, se encuentra el patriarca, Trintignant octogenario, que sólo piensa en suicidarse, mientras que su nieta tendrá que aprender a convivir con el clan después de envenenar, supuestamente, a su madre. Finalmente será la tía de la niña quien se quede a su cargo, a la vez que lidia con los problemas de la empresa familiar y un hijo algo irreflexivo. Tras abandonar el proyecto de la película Flashmob, Michael Haneke (Amor) tomó prestadas algunas de sus tramas para Happy End, cinta que finalmente presentó a concurso en el pasado festival de Cannes. Aunque la incursión del realizador austriaco en el género ironico por primera vez es toda una novedad, la película se convierte en un compendio de toda su obra, tanto en el estilo, que despierta una sensación de incomodidad en el espectador, como en los temas recurrentes de su filmografía, tales como la violencia, el resentimiento, la hipocresía o la decadencia de las clases burguesas europeas que, en esta ocasión, encuentran en la crisis de los refugiados y la nueva era de lo digital un adecuado telón de fondo. También repiten Isabelle Huppert (Elle), en su cuarto trabajo con Haneke, y Jean-Louis Trintignant (Un hombre y una mujer), que vuelven a interpretar a un padre y su hija como en Amor, la película con Oscar, anterior de Haneke. Ambos están flanqueados por Fantine Harduin (La bruma), Mathieu Kassovitz (Valerian y la ciudad de los mil planetas) y Franz Rogowski.

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