domingo, 18 de septiembre de 2016

Boi neon

Gabriel Mascaro ha conseguido una cosa tierna, cómica, con sexo explicito, extraña, poética a veces, sensual incluso bella a momentos, pero no es una película excepto en el soporte. Para ello parte de una idea básica que es que su protagonista quiere ser vaqueo y diseñar ropa de moda. Se mueve bien entre lineas se sumerge en su biografía con ingenuidad y sin pretensiones, y la observa con habilidad. Su protagonista se gana la vida en las Vaquejadas, los rodeos tradicionales del norte de Brasil. Su vida transcurre de feria en feria, mientras cuida y transporta el ganado. En sus viajes le acompañan siempre su amigo, la conductora de camiones y bailarina exótica y su hija. Sin embargo, el país está cambiando, y en la zona está empezando a emerger una potente industria textil. Esto hará que se planteé nuevos retos e intente alcanzar uno de sus grandes sueños: ser diseñador de moda. Gabriel Mascaro (Vientos de Agosto) escribe y dirige su segundo largometraje, una cinta en la que da rienda suelta a su faceta de artista visual para componer una especie de  film que sorprende por su capacidad narrativa. A pesar d ello la película viene avalada por grandes críticas, que destacan su belleza y sensualidad, y los premios cosechados en los festivales de Venecia y Toronto, entre otros, que han convertido a Mascaro en una de las figuras más destacadas de la nueva oleada del cine brasileño. El reparto lo forman actores contrastados como Juliano Cazarré (El lobo detrás de la puerta) o Maeve Jinkings (Aquarius) y debutantes como Carlos Pessoa o Alyne Santana, pero comodos en como ruedan sus personajes  que viven y nos cuentan desde los margenes del rio.

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