sábado, 4 de marzo de 2017

Neckan

Sin misterios ni tensión política alguna, Gonzalo Tapia narra la independencia de Marruecos de España a través de un film rancio, sin analsis histórico y a traves de desventuras de Neckan en esta parte del mundo.  En Abril de 1956, este joven abogado de familia franquista, debe desplazarse a Tetuan para solucionar una herencia. Que interesante.  El paso de Tapia de lo particular a lo general o universal, un fiasco, La herencia no se como quedo pero el film, estrellado en cualquiera de sus tres lineas de guion. Son los últimos días de la presencia española en Marruecos, y un abogado e hijo adoptivo de un político adicto al regimen, llega a Tetuán guiado por una carta anónima que le indica que allí podría estar su familia biológica. Sus pesquisas no tardan en llevarle a un callejón sin salida: una casa incendiada y tres tumbas. Sin embargo, un personaje, El Alemán, y una chica que ahora vive en las ruinas de la casa, le harán adentrarse entre los secretos que rodean esa fatídica noche. Experimentado en el documental y el cortometraje, Gonzalo Tapia (Lena) nos lleva en Neckan hasta el Marruecos de los años 50, últimos días del protectorado español sobre el país africano, en el que un secreto oculto bajo la arena espera a ser resuelto. El que intentará desentrañarlo no es otro que Pablo Rivero (Tres metros sobre el cielo), que abandona momentáneamente la serie Cuéntame, para verse envuelto en una trama de suspense a través de las asfixiantes calles de Tetuán. Junto a Rivero, completan el reparto de este thriller de época Hermann Bonnín (Lazos rotos), Manuel Manquiña (Rey gitano), Roberto Álvarez (2 francos, 14 pesetas) y Natalia Plasencia, que con esta cinta hace su debut.

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