miércoles, 28 de junio de 2017

Señor, dame paciencia

No permanecera en ningun cerebro cinefilo esta debil pero correcta, previsible pero bien interpretada obra de Diaz Lorenzo. Es la version española de aquella comedia francesa en la que los padres no aceptaban a los prometidos/as de sus hijos. Los dialogos de llamemosle humor, son manidos, reiterativos, estereotipados y deja oidos mil veces. Son sobre catalanes, homsexuales, anarquistas y razas. De formato televisivo y con actores de sobra reconocibles, se pierden 91 minutos que se podria haber hecho el mismo formato pero con resultados criticos, conscientes, literarios y sociales. 
A un banquero de ideas conservadoras y forofo del Real Madrid, un día, su mujer le fallece repentinamente, y él se ve obligado a cumplir su última voluntad: viajar junto a sus hijos y sus parejas hasta Sanlúcar de Barrameda para esparcir sus cenizas en el Guadalquivir. En el viaje se encontrará con los novios de sus hijas, un catalán muy culé y un hippie antisistema, y con el de su hijo, al que no ve desde que le confesó ser homosexual y que ahora aparecerá con Eneko, un vasco-senegalés. Álvaro Díaz Lorenzo (La despedida) dirige esta comedia protagonizada por una peculiar familia y el viaje multicultural que, durante un fin de semana, cambiará su manera de ver las cosas. A través de la contraposición de tópicos y clichés geográficos protagonizados por el patriarca de ideas conservadoras y sus yernos, de pensamiento radicalmente opuesto, se desatan situaciones de lo más hilarante bajo las que se halla un llamamiento hacia la tolerancia, la capacidad de perdonar y la aceptación de los defectos de unos y otros. Jordi Sánchez (Cuerpo de élite) se pone al frente de este clan de divertidas disfuncionalidades en el que también se encuentran Eduardo Casanova.

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