viernes, 22 de julio de 2016

Sacramento

Un director de cine quiere hacer una película sobre un cura que se vuelve loco. Para caracterizar al personaje, el cineasta imagina varios supuestos. El primero, el de un sacerdote que ha robado varios kilos de hostias para comulgar todo el día. El segundo, el de un telepredicador que en su programa de televisión vocifera delirantes interpretaciones bíblicas y el tercero, sobre un cura que se cree Jesucristo y que, junto a Napoleón, se embarcará en un viaje a pie hasta Egipto y Jerusalén. Carlos Cañeque (La cámara lúcida)  dirige la película que cierra la trilogía sobre el placer y el dolor, el erotismo y la muerte y la religión y la locura que inició con Queridísimos intelectuales (del placer y del dolor). En esta ocasión,firma su primera obra íntegramente de ficción en forma de comedia corrosiva, con la religión católica en el centro de la diana, cargada de surrealismo e ironía y en la que el realizador, a pesar de inspirarse en la irreverencia de otros directores imprime una personalidad que se ve potenciada por una fotografía que, rodada en su mayoría sobre cromas, sitúa a personajes en blanco y negro sobre fondos en color o cuadros abstractos. También protagoniza la cinta en el papel de los tres dementes sacerdotes y es acompañado por actores como Tony Corvillo (El príncipe), Fermí Reixach (Barcelona, noche de invierno) o Pere Costa (Ahora o nunca).

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