viernes, 2 de marzo de 2018

Pero que todos sepan que no he muerto

Andrea Weiss firma un largometraje documental que explora el tema de la memoria histórica en España, centrándose especialmente en la represión de lesbianas y homosexuales bajo el franquismo. Alineando los caminos de España, enmascaradas por kilómetros y kilómetros de pinos, se encuentran las tumbas anónimas en las que están enterradas más de 120.000 víctimas del régimen franquista. Hoy las familias de los desaparecidos lideran un esfuerzo para descubrir e identificar los huesos de sus seres queridos, a pesar de la oposición del gobierno español. Invisibles a la vista pero visibles en la mente, estas fosas comunes de las personas desaparecidas de España son una metáfora adecuada para el enigma de la memoria histórica: ¿Cómo hace un país para excavar un pasado que está activamente reprimido? La película entrelaza dos hilos, la campaña del movimiento de la memoria histórica para descubrir el pasado y la búsqueda de las vidas ocultas de lesbianas y homosexuales bajo Franco. Estos hilos están conectados a través de la figura del poeta más famoso de España, Federico García Lorca, que fue asesinado por un escuadrón de la derecha en las primeras semanas de la Guerra Civil española. El misterio de sus restos perdidos y los debates sobre su significado proporcionan la columna vertebral narrativa del documental, ya que se ha convertido en un símbolo tanto para el movimiento de la memoria histórica como para el movimiento LGBT.

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